La Asociación Española entregó un reconocimiento especial a tres deportistas que integran el equipo de ciclistas y que vistieron nuestra camiseta en el tour femenino 2019: Carina Makoviesky, Paola López y Carolina Phillips. ¡Mirá la galería de fotos!

Las tres competidoras recibieron de parte de las autoridades del cuerpo directivo una placa y fueron protagonistas de un homenaje especial, en reconocimiento al esfuerzo y el arduo trabajo en equipo que demostraron en toda la competencia.

Carina, Paola y Carolina participaron de la carrera con cuatro etapas en línea y una contrareloj, junto a más de 60 ciclistas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.  Más allá del resultado final, el trío dio un ejemplo de superación y sacrificio por encima de su posición en el pelotón, porque nunca dejaron de pedalear y disfrutaron del desafío.

Carina Ferreira Makoviesky: “Se puede ganar de otra manera”

Tiene 33 años, es madre de dos niños pequeños y sus jornadas laborales son de nueve horas diarias en un laboratorio. Pero le encanta andar en bicicleta y desde hace años se entrena en los ratos libres. Hace unos días corrió la tercera edición del Tour Femenino de Uruguay y se convirtió en un ejemplo para cientos de seguidores.” “Yo tengo eso… cuando me propongo algo lo cumplo”.

En pocos días se volvió un ejemplo de fuerza, valor y perseverancia. Se llama Carina Ferreira Makoviesky (“la rusa”, como muchos la apodan), tiene 33 años y hace unos días corrió la tercera edición del Tour Femenino de Uruguay.  No llegó primera ni marcó un récord a nivel nacional, pero se convirtió en un referente para cientos de personas. ¿Cómo lo logró?

Sin ser profesional y con una bicicleta prestada, Carina se animó a participar en una carrera de 360 kilómetros alentada por sus compañeros del grupo de ciclismo Los crocantes, de la Asociación Española. Fue tan grande el esfuerzo y la garra que puso en los cuatro días que duró la competencia, que su travesía se hizo viral en las redes sociales.

El ciclismo no fue siempre su deporte preferido, antes fue el running.  Participó de algunas maratones de 10 y 21 kilómetros y al tiempo se aventuró en el duatlón, agregando la bicicleta de montaña. “Después de dos embarazos quedé con mucho sobrepeso pero igual seguí corriendo. En algunas maratones me anotaba pero las hacía caminando, con panza y empujando el cochecito del bebé.  Nunca me importó ganar, yo solo quería llegar”.  

Finalmente eligió el ciclismo y logró bajar los 18 kilos que tenía de sobrepeso. Hay una anécdota que la define en cuerpo y alma, y que ella cuenta muy divertida: “el año pasado corrí en mi bicicleta una carrera de 70 kilómetros en Villa Serrana, compitiendo en la montaña, cruzando campos, arroyos y rocas… a las cinco horas 10 minutos de andar y faltándome diez kilómetros para llegar, encuentro al pasar por una portera de campo a los organizadores que me avisan que hasta ahí llegaba mi carrera porque me había excedido en el tiempo (el límite total era de cinco horas). Y yo les dije que igual seguía porque no pensaba abandonar, así que llegué por mi cuenta y hasta me dieron medalla”.

 Cuatro días, 360 kilómetros a todo pedal

 Alentada por su grupo de entrenamiento de la Asociación Española y por su amiga Paola López, decidieron anotarse juntas en el tour femenino. “En total fuimos unas 60 corredoras de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con cuatro etapas en línea y una contrareloj”.

“Pedaleaba en el medio de la nada, sin pelotón, porque las demás eran casi todas de elite. Y cuando completaba cada circuito ahí nomás me volvía para Montevideo a buscar a mis hijos (de 7 y 5 años) que habían quedado al cuidado de familiares. Hacíamos la cena, nos íbamos a dormir y al otro día a las seis de la mañana otra vez a la ruta para seguir con la siguiente etapa. Fue una locura. Mis piernas ya no daban más”.

Hay videos que se hicieron muy populares en las redes donde se la ve llegar, siempre última, pero rodeada de una gran cantidad de público que nunca dejó de alentarla. La intendenta de Lavalleja, Adriana Peña, la esperó bajo la lluvia en la segunda etapa y en internet alguien publicó “no importa la posición, su meta es llegar en cada etapa. Lucha cada día contra subidas, el viento y adversarias con más experiencia y años de ciclismo. No se va a rendir, dijo. Bravo por las que luchan y logran sus metas, porque no hay gloria sin dolor”.

Al tercer día se sumaron los hijos en un vehículo de apoyo y todo el trayecto le fueron gritando “¡fuerza mamita!” Al cuarto día, sus padres la sorprendieron apostados al costado de la ruta, dándole aliento y ya los últimos 5 kilómetros los hizo llorando: “En la última etapa una multitud me  estaba esperando en Minas. Me sentí como si hubiera llegado primera, rodeada de gente alentándome, con la sirena abierta, bocinas, ambulancia y los vecinos que no paraban de aplaudir. ¡Nunca me esperé eso!”

Diego Imperial, uno de los entrenadores de la Asociación Española, escribió en las redes… “si me preguntan quién ganó el tour, la verdad es que no tengo idea, no sé si alguien miró a la punta con el tremendo ejemplo de superación que había en el fondo del pelotón. Lo que más me gustó de ella fue que a pesar de venir última y lejos nunca dejó de disfrutarlo; y a este deporte le faltan ejemplos así. No todo es salir primero y andar a 40 km por hora, también se puede ganar de otra manera, transmitir valores y dar ejemplo sin ser una moto. Gracias Carina por mostrarnos que hay otra manera de hacer ciclismo y gracias por usar nuestra camiseta”.

 

 

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